Acabas de cerrar la ronda. Hay una copa de cava a medio terminar en la oficina, el equipo está eufórico, y tú ya estás pensando en lo siguiente: contratar rápido, ejecutar el plan que le presentaste a los inversores, y demostrar tracción en el tiempo previsto.

Por dónde y cómo empezar. Aquí van 3 ejemplos de puntos que conviene tener presentes desde el primer día.

1. Contratar en el buen orden

Lo primero, y lo que más valor aporta a medio plazo, es traducir el plan de negocio en un organigrama concreto: decidir qué posiciones se cubren primero y cuáles pueden esperar. No todas las posiciones son igual de urgentes; hay un orden que depende de qué genera ingresos primero, qué bloquea a otras personas si no está cubierto, y qué puede esperar razonablemente 2 meses más.

Hacerlo bien desde el principio trae tres beneficios muy concretos: una buena integración de cada persona que entra, ya que llega en el momento en que de verdad se la necesita, con el resto del equipo preparado para recibirla; un buen rendimiento desde el primer mes, sin huecos de dependencias sin cubrir que frenen a quien acaba de llegar; y una arquitectura organizativa que crece de forma sana, en vez de un organigrama construido a parches según iban surgiendo las urgencias.

Antes de publicar la primera oferta de empleo, merece la pena responder a esto:

  • ¿Qué tiene que ocurrir en los próximos 12 meses para justificar esta ronda ante los inversores?
  • ¿Qué 3 posiciones, si no se cubren en los próximos 60 días, bloquean directamente ese objetivo?

2. La estructura salarial

Definir una estructura de remuneración para la empresa antes de empezar a contratar es lo que permite crecer con criterio, en vez de negociar cada incorporación desde cero. Sin esa estructura, es fácil que dos personas en el mismo nivel acaben con condiciones distintas simplemente por haber entrado en momentos diferentes, y esto termina impactando en el clima laboral y en la cultura de empresa, más allá de los propios números.

Las preguntas que ayudan a adelantarse:

  • ¿Qué estructura salarial y de niveles vamos a usar, para no negociarlo cada vez desde cero?
  • ¿Qué beneficios individuales se van a considerar?

3. La comunicación interna

El equipo que ya estaba antes de la ronda necesita entender qué cambia para ellos. Cuando esto se cuida, la ronda se vive como lo que es: una buena noticia compartida. Cuando no, genera preguntas silenciosas, del tipo "¿van a traer gente por encima de mí?" o "¿cambia mi rol?", que es mucho mejor responder antes de que aparezcan.

La pregunta clave aquí:

  • ¿Cómo y cuándo se lo comunicamos al equipo actual, antes de que se enteren, por ejemplo, de las vacantes a través de una publicación en LinkedIn?

Cómo lo hacemos en DO'IN TALENT

Con DO'IN Fund hacemos justamente este ejercicio con el equipo fundador y directivo: convertimos el plan que justificó la ronda, el crédito o la subvención en una estructura concreta, con el orden de contratación, las bandas salariales y un plan de comunicación interna, entre otros varios puntos que también entran en juego, para que el negocio no se pare mientras tú sigues centrado en ejecutar y en la siguiente ronda de reporting a inversores.

Si acabáis de cerrar una ronda, acabáis de conseguir un crédito o una subvención, y todavía no tenéis ese mapa, es buen momento para hacerlo, antes de la primera contratación. Avísanos y lo organizamos contigo.

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